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martes, 3 de noviembre de 2009

Entrevista a Leonardo Villafañe (editor de Cronista.com)



¿Cómo organizan la cobertura del portal de El Cronista Comercial?
Cubrimos desde las 7 de la mañana hasta las 12 de la noche o hasta el cierre, que el último turno prepara el sitio que se publica automáticamente en la home con los materiales del papel. Se publica automáticamente a las 6 de la mañana.
Los fines de semana se cubre desde la casa, el que tiene los recursos, y los que no van a la redacción. Son dos personas que cubren el sábado desde las 9 a 3 uno, y a las 2 se suma otro que cubre hasta las 9 de la noche. El domingo, la misma persona que tiene el turno mañana del sábado arranca a las 9 hasta las 3, otra chica que arranca a las 4 de la tarde y yo me sumo a las 7.30 y cierro sólo.

¿Cuántas personas trabajan?
En total somos 12 personas.

¿Sólo se basan en cables de agencias?
La actualización la hacemos en base a distintas fuentes. Las agencias, lo cables de noticias son un insumo dominante aunque somos partidarios de generar en la medida de nuestras posibilidades producción propia. Lo tenemos como política porque después la realidad te impone sus límites. Somos insistentes con la reelaboración del material de agencia, con escapar lo más que podamos a la dependencia de la agencia, eso es cubrimos muchísimo desde la propia televisión y cronicamos lo que vemos, no esperamos que salga el cable. Nos resulta mucho más nutritivo y realizante, a mí me resulta divertido despachar antes que los cables lo que veo en la tele. No es tan alienante como picar un cable, si bien los retitulamos, los copeteamos, le damos vuelta, le agregamos background, le ponemos hipervínculo, pero hemos creado una especia de mística anti cable porque nos resulta más atractivo.

¿Tienen producción propia?
Producimos en la medida de las posibilidades hablando con gente, salimos poco a la calle a cubrir porque estamos muy ajustados de gente y si mandamos alguien afuera se nos complica, pero a través del teléfono y el email usamos fuentes alternativas.
Trabajamos muchos informes. Todo lo que sea INDEC en la medida de nuestras posibilidades lo producimos nosotros sobre la base del informe. Ni bien sale el informe de inflación por ejemplo, que es el que más se espera, lo recibimos, solemos tirar título, copete y un párrafo, lo damos y después lo desarrollamos. Cuando estoy en turno le digo a la persona que recibe el informe que se dedique los siguientes 50 minutos o una hora a elaborar el tema y las otras cosas urgentes la hacemos nosotros o no se hacen.

¿Cómo es la relación con la redacción del diario?
Promovemos mucho que los integrantes de nuestro equipo vayan a hablar con los especialistas porque nosotros somos todólogos, en cambio en el papel hay gente que sigue determinados temas y está muy buena la interacción con ellos que son periodistas y además economistas en el diario. Las redacciones no están fusionadas. No se si está el proyecto. Nos consideramos una sección más del diario. Hemos luchado para estar en el mismo lugar físico del diario. En general hay una interacción porque consultamos a los chicos del diario sino porque los chicos del diario muchos hacen cosas para Internet. Es totalmente voluntario porque la empresa no lo paga.

¿Hay contenidos de la .com que se vuelquen al impreso?
A veces sí, pero nos falta a nosotros avisarle a la versión papel. No es todos los días pero a veces hacemos cosas que las toman.

¿Hay diferencia editorial?
No. Por lo menos no es conciente. En la .com somos un poquito más altisonantes en la manera en que planteamos los temas, más irónicos, estamos sometidos más a la presión del click, como más amarillistas pero en el sentido de llamar la atención.
Como tenemos la posibilidad de enmendar en segundos nos mandamos más, nos jugamos en los títulos, con alguna vuelta.

¿Cómo regulan los comentarios?
Es un problema que no hemos podido resolver todavía. Nos saca un montón de tiempo, te aliena muchísimo hacerlo porque no tiene filtro y nosotros tenemos que darle el estado de publicación. El nivel de comentarios es explosivo, van a pareciendo páginas y páginas y nos comemos muchas cosas.
No publicamos agresiones, insultos, ni señalamiento de defectos personales, ni acusaciones por raza. No nos interesa el bardeo.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Los paladines de la libertad de expresión

La bizarra discusión que se dio en torno a la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual puso en evidencia las herramientas de Clarín y otros grupos multimediáticos para defender los intereses económicos y políticos que se pusieron en juego con el argumento de la defensa de la libertad de prensa.

Desde que la Presidenta anunció su intensión de modificar la antigua ley de Radiodifusión, el Grupo pasó por varias etapas y estrategias: el ninguneo u ocultamiento (los 4 años de marchas y asambleas de la Coalición por una Radiodifusión Democrática o todas las mesas de debate a nivel nacional previo debate parlamentario); la victimización (TN puede desaparecer) y también el ataque, hacia el Gobierno o hacia cualquiera que critique o se oponga a sus intereses.

Este último es el caso de varios blogs a los que las cuentas de Youtube le fueron cerradas a partir de denuncias de la empresa Artear, del grupo Clarín, denunciando una violación a la ley de Propiedad Intelectual porque utilizaban contenidos generados en canal 13, TN o Metro.

Esto llevó a la conformación de “Blogueros por la libertad de expresión” y a la denuncia del diputado Claudio Morgado, integrante de la Comisión de Comunicación e Informática, quien explicó que “si nosotros legalizamos esto no existirían los programas de archivo como TVR, porque se esgrime justamente un derecho de propiedad intelectual que no es así”.

“Está taxativamente explicitado en el Régimen Legal de la Propiedad Intelectual”, señaló y agregó que además “interfiere con la ley 26.032, donde se extiende a Internet las garantías de libertad de expresión de la Constitución”.

A cuatro meses de estas denuncias, la coordinadora de Clarín Blogs y autora del blog La Propaladora, Vanina Berghella, se refirió al tema en una conferencia que realizó en TEA sobre el periodista social media, aunque evitó opinar al respecto.



Otro caso más violento fue el cierre total del portal QuetepasaClarin.com, que a partir de una demanda judicial de la empresa Arte Gráfico Editorial Argentino S.A. (AGEA) debía pagar una multa de 500 pesos diarios para mantenerse online. La razón: utilizar la palabra Clarín en su título.

Uno de sus autores, el ex periodista de Clarín, Claudio Díaz, opinó que “el argumento es ridículo. El Grupo le pide a la Justicia que intervenga porque nosotros explotamos la marca, pero no somos un grupo comercial ni tenemos publicidad. En todo caso, Kirchner nos podría hacer una demanda porque la autoría de la frase es de él. Es muy tomado de los pelos”.

El blog se basaba en el análisis del discurso de los medios del Grupo Clarín. En una entrevista realizada pocos días después de la censura, Díaz señaló que “actúan por esa soberbia que les da el poder”.



Por su parte, la coordinadora de Clarín Blogs explicó que si bien desconoce los argumentos de AGEA para censurar QuetepasaClarin, ella tiene otra política sobre el descenso en los blogs que coordina.

lunes, 26 de octubre de 2009

Riqueza y Distribución, carriles separados


Analizar las estadísticas publicadas por el Instituto Nacional de estadísticas y censos (INDEC) supone indagar “datos objetivos”. Pero un rápido repaso sobre las variables de crecimiento económico y de distribución de la riqueza advierte cómo sus vientos soplan por carriles paralelos. Que, claro, no se tocan.
Desde el inicio de la gestión de Néstor Kirchner, y bajo la actual de Cristina Fernández, se suele presentar como éxito propio el crecimiento de la actividad económica y la baja de la pobreza e indigencia. Sin embargo, las estadísticas publicadas por el INDEC sobre aquellos que hacen equilibrio para no caer bajo las líneas fatales de los que no pueden vivir de sus ingresos o directamente no pueden comer, no resulta paralela en relación al crecimiento macro económico.
El resurgir de la actividad económica luego de la crisis desatada en 2001 comenzó a mediados del año siguiente,  y aún con los desniveles que se han presentado en la última etapa, se ha mantenido. Los indicadores oficiales dieron cuenta de un crecimiento que alcanzó un pico del 9,0 por ciento en el primer semestre de 2005.  Los niveles de pobreza e indigencia aunque también se mantuvieron de manera estable hacia la baja, siguieron siendo altos a pesar del importante crecimiento económico.
En el segundo semestre de 2005, los hogares que se encontraban por debajo de la línea de pobreza eran 2.086.000, equivalente a más de nueve millones de personas. De esos hogares pobres, 751.000 se encontraban bajo la línea de indigencia (más de tres millones y medio de personas). Para el primer semestre de 2006, los hogares que se encontraban por debajo de la línea de pobreza habían descendido a 1.636.000 (más de 7 millones de personas). De ese conjunto, 569.000 hogares se encontraban bajo la línea de indigencia, equivalente a más de 2 millones y medio de personas.
El cálculo de estas dos líneas se elabora en base a los datos de la Encuesta Permanente de Hogares. Los hogares pobres tienen ingresos que no superan el valor de la Canasta Básica Total y los indigentes los que no superan la Canasta Básica de Alimentos. Ésta última se determina tomando las 2700 de calorías que debe consumir un hombre de entre 30 y 59 años y se valoriza respecto del índice precios al consumidor. Para la CBT se toma el índice anterior y se amplía a gastos en alimentos, vivienda, educación, transporte y salud; el resultado se llama Coeficiente de Engel.
Los números del crecimiento económico desde la salida de la crisis hasta el presente, se mantuvieron en alza. Los números de la pobreza e indigencia, si bien  descendieron, no lo hicieron en la misma proporción. Esto se debió a una variable indispensable en el proceso de recuperación: el trabajo en negro. En 2005 la precarización laboral afectaba a cerca de la mitad de los trabajadores ocupados. Dicho de otra manera, 4,7 millones de personas trabajan sin beneficios laborales y cobrando hasta un 65 por ciento menos que los que estaban en blanco. Estos porcentajes estaban 10 puntos por encima del que existía en 1998, antes de la recesión. En abril del 2006, la fuerza laboral urbana era de 16 millones de trabajadores, de los cuales sólo 2 millones y medio estaban incluidos en las negociaciones colectivas. El resultado: el 60 por ciento de los ocupados no ganaba lo suficiente para adquirir la canasta básica de pobreza familiar. Es decir, a pesar de trabajar tenían serias carencias alimentarias, veían perjudicados sus niveles culturales y deterioradas sus relaciones humanas.
Entonces, la actividad económica trajo aparejada un aumento en la demanda de mano de obra por parte de los empresarios, pero ésta se realizó a partir de condiciones de extrema precariedad. Lo único que creció en paralelo a la recuperación fue el trabajo en negro y la precarización. Éstos son algunos de los aspectos que el gobierno nacional –y los empresarios- olvidan mencionar cuando ponderan el crecimiento “del país”.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Mujeres y actividad política



Es un doble juego de visibilidad e invisibilidad. Las mujeres siempre están allí: en las medidas de fuerza ocupan un lugar importante en relación a la cantidad y llevan adelante una multiplicidad de tareas. Pero muchas veces significa ser visible para resultar invisible. A la hora de la participación en los debates o de la conquista de espacios jerárquicos, su invisibilidad se vuelve visible: mayoritariamente son hombres quienes dominan el escenario. Lograr introducir su voz y sus ideas siempre implica un plus de esfuerzo y pelea. Si bien el esquema se repite tanto en las organizaciones sindicales como sociales, tanto brío parece estar encontrando respuestas.
“El objetivo real de la lucha por la igualdad apunta a desnaturalizar las tipificaciones y las actitudes preestablecidas que se atribuyen a hombres o a mujeres y que promueven la continuidad de la explotación del hombre por el hombre, de la mujer por el hombre. ¿Qué pasa cuando una mujer o un hombre no pueden cumplir con la expectativa que la sociedad tiene de ellos? Si el hombre debe salir a trabajar para sostener una familia, ¿cuál es el impacto de la desocupación en los núcleos familiares bajo el patriarcado? ¿Qué pasa, entonces, si la mujer tiene que salir de la casa?”, se pregunta Florencia Vespigniani, quien integra el Espacio de Mujeres del Frente Popular Darío Santillán.


Parir respuestas
El Espacio fue naciendo de hecho en los cortes del puente Pueyrredón, cuando todos los 26 se pedía justicia por los asesinatos de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki. “Fue allá arriba –recuerda- en los cortes de 5 horas, que hicimos las primeras asambleas de mujeres”. Allí las preguntas individuales comenzaron a tener respuestas colectivas: “Al principio, en los piquetes y en los barrios, reproducíamos los roles domésticos: éramos las encargadas de las ollas populares, por ejemplo. Pero de a poco fuimos apareciendo también en lugares que antes eran destinados a los varones”, explica Adriana Pascielli, la “Tana”.
Instalar debates y agendas atravesados por cuestiones de género que antes quedaban en segundo plano, fueron los pasos iniciales. Tana expresa que: “Nos parimos en las luchas y piquetes, sumando nuevas y haciendo nuestras reivindicaciones históricas de las mujeres. Ya nos parimos, aprendimos a caminar, tenemos por delante el desafío de crecer”. Aquí se introducen entonces los campamentos de formación en género, donde participan cientos de compañeras.

Apuntes con historia
De a poco el material de lectura y discusión se fue engrosando. Escritos con distinto nivel de complejidad y también material -en formato de cartillas con muchos dibujos- de elaboración propia. En una de ellas se lee: “En Argentina, los movimientos sociales actuales tenemos como rasgo característico la masiva participación y compromiso de las mujeres. Pero sobre todo, la impronta de la construcción compartida y colectiva, de las decisiones por consenso en asambleas. Muchas mujeres antes que nosotras, compartieron la crianza de sus hijos, lo hicieron las anarquistas, las socialistas, las militantes revolucionarias en los 60` y 70`, en la cárcel o en el exilio. Lo que sí nos caracteriza, es que desde los movimientos sociales de fines del siglo XX, pusimos en las calles, hicimos público y visibilizamos la enorme cantidad de mujeres que por todo el continente la luchamos todos los días. Para crecer necesitamos formarnos e informarnos sobre el pasado, viviendo el presente y proyectándonos hacia el futuro”.
Florencia enumera: “Vamos inventando formas de aprendizaje y enseñanza, de reproducción, difusión y defensa de nuestros derechos: el placer, la educación sexual, el derecho al aborto, anticoncepción, igualdad de salarios entre varones y mujeres por igual tarea, visibilizar a las víctimas de la trata, guarderías en los lugares de trabajo, en los barrios”.

Prefigurando el futuro
Tana aclara: “En el caso de las mujeres del Frente, no vemos en los varones a nuestros enemigos. Más bien afirmamos que es con ellos que debemos ir construyéndonos como nuevos y nuevas varones y mujeres”. Por este motivo es que luego de dos años de debate en una multiplicidad de ámbitos internos, el Frente se declaró no sólo anticapitalista y antiimperialista, sino también antipatriarcal. “Porque un pilar importante de nuestra organización es la prefiguración en el presente de las nuevas relaciones sociales que vamos construyendo en el presente”, cuenta y afirma que: “Lo nuevo convive con lo viejo, pero nosotras apostamos a lo nuevo”.
Talleres, encuentros, debates, movilizaciones, acciones, canciones, consignas y reclamos. Es en esta creación que ellas amalgaman sus saberes. “Junto con otras, otras como nosotras, que se reconocen como parte del pueblo”, confirman. Y sonríen.

Desencuentros entre lo dicho y lo hecho
Clarisa Gambera también sonríe cuando se le pregunta cuáles son las principales dificultades de las mujeres en las organizaciones sindicales. Es que ella es, desde hace cuatro años, delegada de ATE por la Junta Interna de la Dirección de Niñez y Adolescencia del gobierno de la ciudad de Buenos Aires. “A priori no hay dificultades, porque el esquema de organización gremial es supuestamente democrático. Los problemas surgen en la práctica”, señala. Clarisa cuenta que en las instancias de mucho debate político “se ubica el discurso de la mujer en roles estereotipados: si subís el tono, sos una histérica. Pasa que muchas veces, para marcar presencia, las mujeres tendemos a masculinizarnos”, explica.  O sea que no sólo deben pensar cuál es la política a seguir, sino cómo expresarla. Para Clarisa, hay muchas operaciones que se desempeñan sutilmente: “Si sos linda, si sos fea, en la práctica, aunque nadie lo admita, tiene peso”.

Tejiendo espacios
En la CTA también armaron un espacio de mujeres. Mucho más incipiente y con menos constancia y continuidad que el del Frente, sin embargo les ha servido para poder establecer instancias de diálogos donde salen a la luz, con toda crudeza y angustia, los conflictos. “La dificultad para encontrar un equilibrio entre el combo vida privada/vida política es enorme. Sólo hojear la agenda de tareas de una compañera es agotador: reunión en tal lugar, cita con el pediatra y con tal funcionario, comprar la comida del gato, resolver el problema de tal compañero, horario de charla con la maestra de los pibes, entrevista con tal diputado, comprar calcetines… Y lo loco es que es una trama indivisible que sólo parece tocar a las mujeres. Pero ¿quién cuida a los hijos de los compañeros? –y se responde con un gesto de exasperación- ¡sus mujeres!”. Y cuando las mujeres se sienten desbordadas, los compañeros las contienen, “pero no lo entienden, es la palmadita en el hombro con mirada paternal”, explica.

¿Los hombres no entienden?
Las mujeres que dedican parte de su vida a la actividad política parecen poner sobre el tablero una serie de subjetividades donde se entremezclan el placer por lo que hacen con la culpa por lo que a veces no llegan a hacer, el compromiso con su militancia, pero también con su cuerpo, el debate político, pero sin resignar el juego con sus hijos. “El aporte es demostrar que la vida privada es parte de la vida política y viceversa. El camino de la liberación del género es más la sumatoria de pequeños cambios, actitudes y dinámicas, que de grandes consignas”, enfatiza Clarisa.
No es un camino fácil. Tal vez porque en el fondo significa romper también con un modo de hacer la política muy masculino, que excluye en su dinámica cotidiana esas subjetividades. Y que más que dificultad para entenderla, parece implicar a veces en los hombres muchos miedos sobre lo que esos equilibrios significarían. En ese camino -con muchos tropiezos propios y obstáculos culturales, sociales y económicos-, en el parto de estas nuevas mujeres y hombres, en la riqueza de su aporte, una frase de Emma Goldman resuena: “Si no te gusta bailar, tu revolución no me interesa”.

sábado, 10 de octubre de 2009

Iglesia católica: ¿vocación social o de poder?

“América latina es el reservorio católico de la humanidad”, asevera el sociólogo Jorge Soneira. Se refiere al más de 60 por ciento de la población del continente que dice profesar esa religión. Sin embargo, el fenómeno eclesiástico actual se rige por los movimientos de base, que acumulan cada vez más poder. La jerarquía católica, que ya no goza de la misma hegemonía que en décadas pasadas, no siempre reconoce a estas entidades.
Para el filosofo y teólogo Rubén Dri “entre estas dos iglesias hay una gran diferencia: una está con el pueblo y la liberación, la otra con el poder y la dominación”.
El sociólogo Fortunato Mallimaci sostiene que las jerarquías mantienen cierto poder: “Realizan un trabajo social, popular, que cruza fronteras”. A nivel local hay una “enormidad” de experiencias que no logran superar los límites territoriales en un fenómeno de “individuación religiosa”, pequeños grupos que toman distancia de las autoridades, son excluidos de la institución, y su poder se relativiza.
“Las jerarquías siguen manteniendo su institución, y, aún con problemas, sigue siendo la más creíble de toda América latina”, explica el sociólogo.
La cúpula eclesiástica, según Mallimaci, debe decidir si tomará una postura más reguladora de las diferencias dentro de la iglesia latinoamericana o aceptará la pluralidad vigente. “Aparentemente, van a reafirmar una fuerte identidad católica ante la diversidad”, induce.
Los casos más marcados de división de la iglesia, explaya Dri, se producen donde hay conflictos sociales, como en Bolivia, Venezuela y Ecuador, por la nueva Constitución.
Para el teólogo, la situación boliviana es la “más fuerte, ya que la división es igual de profunda que en el resto de la sociedad”. La jerarquía católica apoyó abiertamente a la medialuna rica, que buscó la autarquía financiera, mientras grupos de base, como los Hermanitos del Evangelio, buscan una “nueva Bolivia para todos”.
En el caso brasileño, desde los años 80 el catolicismo pierde adeptos en manos de otras religiones y el ateísmo, según datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística. Especialmente “son los pobres, que siempre fueron religiosos, los que salen en gran cantidad”, observó el sacerdote y teólogo José Beozzo. Pese a esto, en Brasil la religión está cada vez más unida al poder político, con pactos como la enseñanza religiosa en las escuelas, firmado el año pasado.

martes, 6 de octubre de 2009

La tanga no se mira

La mirada rápida de gran parte de los medios de comunicación advierte sobre el cariz de “tierra de nadie” en que supuestamente se ha convertido el complejo de ventas La Salada. Pero adentrarse un poco más en el fenómeno implica dar por tierra la teoría. 
 

A punto de cumplir la mayoría de edad, pero con ya varios de años de cuidarse sola, la feria más grande de Latinoamérica reposa en Ingeniero Budge, Lomas de Zamora, Argentina, Sudamérica. A cinco cuadras del puente La Noria, entre el borde ennegrecido del Riachuelo y la calle Carriego, cinco mil esqueletos ladeados y oxidados sostienen de manera precaria a la feria de la Ribera, hija no reconocida por sus familiares de Punta Mogotes, Urkupiña y Cooperativa Ocean, por falta de papeles. 

Estas tres últimas están registradas por el municipio y “pagan impuestos”. En ellas el alquiler de puestos no baja de 300 pesos. En cambio, en casa de la hija pobre de la Ribera por 50 ya hay trato con los “capangas”, dueños de las estructuras. Es que este campamento de pasillos constreñidos, con piso ganado a la barranca a fuerza de escombros y vigas, con pequeños puestos cubiertos de nailon con el logo de Carrefour, no está hecho para quienes sufren de vértigo: sino es la vista, es el olor el que señala la distancia por sólo centímetros de la turbidez del riachuelo. Lo cierto es que entre todas conforman este shopping de los pobres, periférico y cumbiero, donde ropa y calzado a precios irrisorios llevan la batuta. 

La Ribera tiene forma de lombriz. Pero del contorno hacia adentro los colores se multiplican: jeans, zapatillas, equipos deportivos, ropa interior, discos, relojes, mochilas, carteras, se distribuyen entre los puestos. La muchedumbre compacta  se desplaza casi en vilo. Todos buscan quedarse con lo mejor, en la mayor cantidad y al mejor precio. Los “carreros”, pibes de la zona, maniobran, entre los estrechos pasillos atiborrados, ciclópeos bultos al grito de “Ahí viene el carro”. Los perros, caseros e indiferentes, se rascan con parsimonia. La ausencia de carne, siquiera huesos, viene de antes del paro agrario.

En la feria casi no hay diálogos. Sólo consultas de precios y respuestas con número. El fruto de un acuerdo tácito que todos asumen -los precios no pueden estar más baratos- es la ausencia de regateos e insistencias. No es el único acuerdo tácito que sujeta a toda La Salada y su negocio de 9 millones de dólares semanales. Se calcula que el 50% de la ropa que se comercializa se vende en negro y que desde aquí se abastecen unas 300 ferias minoristas en todo el país. 

La leyenda de “tierra de nadie” parece darse de bruces. Hasta el más distraído percibe que La Salada tiene leyes y organización propia. Comedores, salitas y seguridad. Diarios, radio y página de internet. Premios y castigos. Aquí los pactos de abusos y corrupción entre políticos, policías y jueces se custodian bravamente y más de una vez se han sellado con sangre. Y convertido en lógica pantomima los controles. 

Indiferente a todo esto, la tanga a tres por diez pesos se exhibe sin pudores. La remera “Kosiuko” a ocho pesos y las “Nike” a 90, también. Los guardaespaldas de la legalidad despotrican en su contra y exigen mayor control. Lo cierto es que las ferias bajan las cifras del desempleo. Aunque, claro, creando ocupaciones precarias donde no existen los derechos laborales. Como tampoco para los que duermen al lado de la máquina en los talleres textiles clandestinos que en gran parte las abastecen. “También a Nike y Kosiuko”, grita solitaria y corajuda la tanga. Ella no es entrevistada por nadie. La mirada rápida de los grandes medios decreta que no cumple los requisitos para ser publicada en primera persona. Eso sólo sucedería si se tomaran el tiempo para mirarla lo suficiente.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Entre la dispersión y los alcances limitados

Medios alternativos: de cómo horadar el muro mediático y no morir en el intento

El escenario que abrió el debate sobre el proyecto de Ley de Radiodifusión, parece similar a un campo de batalla. La frase de Discépolo (“Vivimos revolcaos en un merengue y en un mismo lodo, todos manoseados”) resulta gráfica ante tanto tironeo de informaciones que chocan entre sí. Antes de esto, mucho antes, existen quienes desde hace mucho, y sin posibilidad de ley a la vista, llevan adelante una lucha desigual para sacar a la luz noticias que los grandes medios desdeñan.

En un universo de definiciones dispares y problemas comunes conviven una multiplicidad de medios alternativos que, en un combate desigual, trabajan para hacer visibles contenidos que para los dueños de la comunicación no existen.

En el diccionario, alternativo es “actividad de cualquier género que se contrapone a los modelos oficiales comúnmente aceptados”. Para Natalia Vinelli, co-autora de Contra información. Medios alternativos para la acción política, la definición debe ser política, no sólo discursiva: “El eje principal de lo alternativo es ser orgánico al campo popular”, define con una mirada clasista de la comunicación.

Los medios alternativos ligan su historia a la evolución, fragmentación y repliegue de las organizaciones populares. No faltan, entonces, escollos en su desarrollo. Atravesados por discusiones que van desde la estética hasta su propia concepción, la financiación es una de las más complejas.

“En Prensa de Frente no discutimos la posibilidad de generar ingresos; prima más la vocación militante que periodística”, señala Franco Basualdo sobre este periódico boletín de noticias por internet. Laura Cheb Terrab, del mismo medio, dice: “Los compañeros que trabajan en medios masivos aportan su experiencia. La falta de financiación no resta en lo profesional”. Prensa de Frente se sostiene por el aporte de sus propios integrantes. Lo mismo sucede con la agencia de noticias Anred. “Hoy nos auto sustentamos. Pero está en discusión convertirnos en cooperativa”, explica Carolina Ricaldoni. “Hay que despejar las dudas de la desviación, de la supervivencia del proyecto político”, agrega.

Dudas más, dudas menos, fue el armado de una cooperativa de trabajo lo que permitió lanzar el periódico Mu. “Nuestra cooperativa se llama lavaca. Editamos Mu en Gráfica Patricios, una fábrica recuperada. También aporta Sub, una cooperativa de fotógrafos. Mu tiene avisos. Se vende en quioscos, por suscripción y a través de una red de personas en estado de vulnerabilidad”, cuenta Sergio Ciancaglini.

Noam Chomsky, en Propaganda y opinión pública, señala: “Aunque los medios independientes se hallan faltos de recursos casi por definición, ganan importancia de la misma manera que lo hacen las organizaciones populares: juntando a la gente de ingresos limitados multiplican su efectividad y su propio entendimiento a través de la interacción, lo que configura exactamente la amenaza democrática que tanto temen las elites dominantes”. A fines del 2001 un grafiti inundó las calles: “Nos mean y los medios dicen que llueve”. Razón de más para continuar este combate desigual.

Alternativos versus masivos: verdades dispersas, mentiras organizadas

Trabajar en un medio masivo es, para algunos periodistas, un fin en sí mismo. Para otros, una experiencia limitante.

Carlos Eichelbaum trabajó 30 años en Clarín y hace cinco en Prensa de Frente (PDF). “Participar no fue una decisión individual, sino de la organización”, aclara. En el 2004, en el Frente Popular Darío Santillán vieron la necesidad de construir una herramienta de comunicación, “ante la imposibilidad de que las organizaciones populares tuvieran cabida en los medios masivos”, cuenta Eichelbaum.

“Me gusta más escribir en PDF que en Clarín”, destaca el periodista. Las diferencias, dice, son de contenido, de recorte de la realidad con la que se trabaja. “En el medio masivo se trabaja con un corsé muy ceñido”, señala.

Y cuenta una experiencia que da cuenta de ello. “Durante seis años cubrí la Cámara de Diputados y en los últimos tres escribía una columna semanal”, cuenta. Cuando se debatía la nulidad de los Indultos, en 2006, Eichelbaum escribió en su columna sobre el tema. “Planteé que el PJ no sólo nunca se interesó por las organizaciones de derechos humanos, sino que hasta había sido hostil con sus planteos y prácticas”, relata. Agustín Rossi, presidente del bloque kirchnerista, cuestionó las notas. “Una semana después Clarín me sacó la columna. A la siguiente, del Congreso” completa.